Los masajes 

Primer masaje 

En una ocasión, cuando M masajeaba a una paciente que tenía problemas de circulación sanguínea en las piernas, me explicó: "Esto pasa porque después de los partos no se hicieron correctamente los masajes".

Entonces comprendí que había un abismo entre nosotras. Para ellos todo es holístico, todo depende de todo. A todos los niveles. Todo está conectado con todo, el microcosmos con el macrocosmos, en el mundo material exterior pero también en los mundos interiores como nuestro cuerpo.

Nuestro cuerpo no es una fragmentación de órganos independientes los unos de los otros. El cuerpo es, para ellos, una casa sagrada que fue construida por nuestros padres espirituales Ade Serankua y Abu Saineken. Es una casa en la que se encuentra lo que nunca cesará: ruama. Es nuestro fuego interior, nuestra luz, energía directamente conectada a Sé.

Nuestro cuerpo es una entidad perfectamente concebida donde todo se conecta, se influencia. No sólo los órganos, flujos, tejidos y toda la vida física están en contínua interacción, sino que todo y todos los que nos rodean pueden afectar el desarrollo y la salud de nuestra casa sagrada.

Por eso, desde antes de la fecundación, pasando por el embarazo y el parto, hasta el posparto y después durante toda la vida física en este mundo, los mamos y sagas vigilan, cuidan, curan, sanan a nivel físico y a nivel espíritual las casas sagradas de cada persona.

Me doy cuenta de que, para los indígenas Kogui Wiwa, el masaje forma parte desde el nacimiento de su higiene y órden de vida, de sus rituales y su medicina. Ellos no conciben la vida sin masaje. Es un saber que se transmite, porque armoniza, regula, equilibra y sana.

¿Cómo explicarle a M que aquí no se hacen masajes ni antes del embarazo, ni durante el embarazo, ni durante el parto, ni después del parto? Que no sabemos hacerlos, no nos transmitieron esta sabiduría y no forma parte de nuestra vida cotidiana...