Aganguashi Mayo 2026 - ¿Qué hicimos?

Día 1 - Aganguashi (Alunazhiguashi) - rememoración

Este mes hacemos nuestra práctica milenaria llamada Aganguashi. Esta práctica tiene por lo menos 600 aňos y la han practicado los Kogi y los Wiwa desde hace milenios.Con esta práctica sanamos la casa de nuestros pensamientos, nuestro cuerpo físico y nuestro territorio.

Cuando llegamos a este mundo, en la materia, venimos aquí para cuidarlo todo. Nosotros, los humanos, en cada territorio, teníamos una Ley que nos indicaba cómo cuidar cada elemento y cada ser de este planeta, cómo ordenar la vida y el espíritu. Esta Ley es la que nosotros seguimos y enseňamos. ¿Para qué? Para que las personas se reconecten a su esencia y se les desbloquee del pensamiento. También para eliminar las energías y emociones negativas que la humanidad construye en su propia mente.

Cuando ordenamos la casa de nuestros pensamientos, esta práctica nos ayuda a caminar por el camino de oro de Golkutsé. La conexión entre nuestra mente y nuestro cuerpo es muy fuerte. Por eso, si nuestra mente y nuestro cuerpo no están en armonía, equilibrados, ordenados, nos desequilibramos y enfermamos. Normalmente deberíamos envejecer en tranquilidad, con sosiego. Pero envejecemos en el sufrimiento, desequilibrados.

Debemos estar firmes, como un árbol. Pero nuestra mente no se está quieta, siempre corre de un lado y otro, está en un sitio y sin embargo ya está pensando cómo ir a otro sitio, no para de vagar de un lado a otro, con mucha ansiedad. No sabe centrarse.

Somos almas, espíritus que podemos viajar adonde queremos. Venimos del mundo espiritual, Sikun, y a él volveremos. Pero necesitábamos un cuerpo para vivir en la materia, para poder estar conectados con la naturaleza, con los árboles, el agua, la tierra… Nuestro cuerpo es naturaleza, está hecho de ella. Pero si nuestra mene está frágil: se fragiliza nuestra mente.

Vamos a recordar las situaciones en nuestra infancia en las que oímos hablar de sexualidad y lo que sentimos (miedo, curiosidad…) y después recordaremos el momento de la pérdida de nuestra virginidad y las emociones y pensamientos de ese momento.

Cuando éramos niňos, vírgenes, todavía no habíamos derramado nuestra agua interna, nuestra agua de la vida. Cuando derramamos nuestra agua, entonces pudieron empezar a entrar en nosotros enfermedades de los elementos: del fuego, del aire, de la tierra...Se abrió un portal hacia nuestro cuerpo y nuestra mente.

Vamos a concentrarnos en el pensamiento del deseo: cuando deseamos encontrar tesoros, cuando deseamos enriquecernos con los recursos de la madre tierra, cuando nuestros ancestros cavaron la tierra y sacaron riquezas, cuando hicieron minería…

El deseo de riqueza provoca muchas enfermedades. Nosotros vinimos desnudos a este mundo, sin nada. No debemos maltratar a nuestra madre tierra, pero hoy su cuidado ya terminó y con solo desear algo, ya la enfermamos, porque está muy débil. Si ella enferma, nosotros enfermamos.

Vamos a concentrarnos en el pensamiento de los celos y la envidia: yunkunkatenamawinka wonga. Estos pensamientos son muy peligrosos y cuando no se ordenan, purifican, pueven provocar enfermedades muy graves. Con estos pensmientos atraemos a los ubataši, seres de la cuarta dimensión que se nutren de la electricidad y nos hacen sufrir.

Día 2

El agua está enferma por la contaminación que depositamos en ella cuando la usamos, nos baňamos. Le transmitimos nuestra contaminación mental. Para nosotros el agua son mujeres que llegan desde Aluna y vienen tejiendo y cantando. Son nuestras mujeres: madres, abuelas, hijas.

Vamos a concentrarnos en el pensamiento de la injusticia. Somos naturaleza: nuestros ojos están conectados con las lagunas, nuestros oídos con los sondos de la naturaleza, nuestra sangre con Kazuiman, nuestra agua interna con le agua. Cuando cometemos injusticia: contaminamos a la madre.

Vamos a concentrarnos en el pensamiento del desapego. El despego es para nosotros cuando vivimos una vida desconectados: queremos hacer solamente lo que nos place, sin escuchar a nadie, sin creer nada. Satisfacemos nuestras necesidades físicas y no nos ocupamos de nada más.

Vamos a concentrarnos en el pensamiento de šešamka: la irritabilidad. Todo nos irrita: la política, los insectos, lo que dicen los demás, los fenómenos climáticos…

Para finalizar esta sesión nos quedaremos en silencio, bien concentrados, como un árbol, sin pensar en nada, haciendo el vacío en nuestra mente durante 9 minutos.

Vamos a concentrarnos en el pensamiento de la intuición: dula mikinžanama. A veces sentimos, intuimos que va a pasar algo: que estaremos enfermos, que llegará una guerra...Estas intuiciones nos las manda Mukueke, pero ya no las escuchamos y no sabemos descifrar su significado porque estamos desconectados.

Vamos a concentrarnos en el pensamiento de latanunka šima: deseo sexual muy fuerte, de manera activa o en imaginación.

Vamos a concentrarnos en el pensamiento de latristeza: nos deja una herida profunda y nos hunde en depresión profunda. Este pensamiento nos acorta la vida. Antes, cuando alguien fallecía, no se permitía llorar, ya que el llanto provocaba inundaciones. La tristeza deja en el aire una especie de peste, que contamina a las plantas y a los animales.

Día 3 - Zhonagueshi (zhala guehi) – entrega, pagamento, devolución, intercambio, armonización

La humanidad olvidó el cumplimiento espiritual, olvidó el origen, olvidó que estamos aquí para cuidarlo todo: nuestra mente, nuestro cuerpo, nuestros órganos y todo lo que está en este planeta. Ya no ordenamos nuestra mente y vivimos solamente en la materia, queriendo acumular riquezas materiales.

Debemos regresar al origen, encontrar el camino de la armonía, dejar las distracciones, ordenar nuestra mente, nuestro comportamiento, nuestra palabra y desarrollar nuestros reales talentos.

Debemos dejar de atormentar a la Madre Tierra y empezar a valorar la naturaleza en paz y cuidándolo todo.

Durante el zhonagueshi devolvemos, entregamos nuestra energía interna, nuestras energías positivas y negativas (zhonka y nonka), a los padres espirituales de la naturaleza. Ella nos alimenta y nosotros, con este acto, la alimentamos también. Es un gesto de reciprocidad, de cuidado mutuo, de compensación, equilibrio y armonía.

Entrega, devolución de energía positiva

Imaginaremos, profundamente concentrados, con todo detalle (90 veces):

- cubiertos de vidrio dorado con un plato dorado y en él todo tipo de alimentos que hayamos consumido: cereales, pasta, carne, verduras, frutas…

- cocón de araňa dorado: dentro de él imaginamos alimentos dorados como pescados, venados...Imaginamos todo tipo de animales que hemos consumido o matado voluntariamente o involuntariamente. Depositamos estos animales en el cocón dorado.

Entrega, devolución de energía negativa

Imaginaremos, profundamente concentrados, con todo detalle (90 veces):

- cocón de araňa de oro verde (como una esmeralda): dentro de él imaginamos alimentos dorados podridos, daňados, macerados, fermentados...todo tipo de alimentos o bebidas venados...